MADRÍ

A TODOS LOS QUE LUCHARON DEL LADO EQUIVOCADO - IN MEMORIAN.
28 de Marzo de 1939.
A pesar de que ya ha caido el sol, la ciudad sigue tetricamente iluminada por mil y un fuegos repartidos por todos lados; desde pequeños fuegos en las barricadas de los defensores, a los grandes fuegos provocados por el fuego artillado de los atacantes.
Camino escabuyendome entre las sombras, evitando ser visto, casi como la sombra en la que pronto me convertiré.
La habia conocido en un café el 19 de julio de tres años antes, mientras escuchabamos asombrados a la Ibárrurí gritar ¿NO PASARÄN!. La guerra me habia sorprendido en uno de esos viajes que nunca llegue a realizar, y estaba en Madrid camino de vuelta a casa, un camino de vuelta que se demoraria mas de lo jamás me habia atrevido a pensar.
Tenia unos ojos verdes que parecian rojos del fuego que desprendian, fuego de pasión.
Habia llegado a Madrid con una delegación catalana a tratar un asunto en cortes; era comunista, mas que eso, yo diria que habia traspasado la frontera hacia el anarquismo mucho tiempo atras, pero jamás se lo diria a ella.
Desde el día en que nos conocimos no habiamos vuelto a vernos hasta la noche anterior, aunque yo estaba ya enamorado de ella.
Cuando volví a verla, su rostro fresco se habia endurecido, ahora lucia una cicatriz que le cruzaba la frente; sus manos ya no eran tan firmes y por veces temblaban al coger el vaso de vino que compartimos; sus ojos apasionados estaban ahora mas frios, aunque seguian siendo bellos; en resumen, habia pasado por ella una guerra con todos los horrores que conlleva.
Seguia siendo increiblemente bella.
Al despedirnos, habiamos quedado para el día siguiente, en la puerta del sol, al pie de la estatua de un rey muerto hace mucho tiempo; las cosas estaba muy revueltas desde el golpe de estado contra Negrín, y no era muy aconsejable pasear por el centro de la villa.
Queria llevarla fuera de aquel lugar antes que que "el fresco general llegado del norte" pudiese afectar su salud. Un amigo me habia conseguido ropas nacionales para ambos, y esperaba en la confusión que se avecinaba poder escabullirme con ella en dirección a Francia, Portugal o cualquier maldito sitio lejos de la masacre entre hermanos en que se habia convertido España.
Cuando llegué ella estaba ya esperandome; amedia voz me dijo todo lo que tenia que decirme: su unidadtenida planeada una salida para la mañana siguiente; sólo venia a despedirse...

De nada sirvió que le explicase que no valia la pena, que todo estaba perdido, que quizás no habria mañana, que era la hora de pensar en nosotros mismos.
Me cortó tajante, me beso livianamente y me dijo: ten fe, NO PASARÁN, dentro de un par de días buscame aquí a esta misma hora.
Volvio a besarme, y con un laconico "me gustas galleguito, buscamé" desapareció.
PASARON.
No volvi a saber nada de ella.
Ayer, mas de 65 años después, pasé de nuevo por la Puerta del sol, y la busqué.
Tampoco estaba.

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