martes, octubre 04, 2005

Al Alba ...una noche de agosto....

Hay gente con un don.
Hay canciones que te roban el alma con el primer acorde, y que te hacen sentir la muerte cuando dejan de sonar.
Hay musica que no suena, sueña.

No puedo recordar la primera vez que la escuche, como no puedo recordar cuando fue la última vez que la cante (quizás esta misma mañana).
Pero se que esta canción está instalada en lo mas profundo de mi corazón, como grabada a fuego en mi alma. Cuando la melancolia me asalta desde algún lugar oscuro de mi pasado, o cuando me coge desprevenido desde algún lugar ignoto e incoloro de mi futuro, siempre vuelven a mi memoria las palabras de ese juglar contemporaneo llamado Aute.
Al Alba es ya parte de la banda sonora de mi vida, esta ligada a alguno de los mejores recuerdos que conservo.

... eramos jóvenes, demasiado jóvenes para darnos cuenta de nuestra propia juventud. Eramos rebeldes, demasiado rebeldes para percibir la la rebeldia como otra cosa que no fuese una virtud. La noche era perfecta, una de esas noches de agosto en que la magia se viste de un manto de estrellas, y la sangre hierve en las venas sin necesitar de ningún tipo de calor. Estabamos reunidos alrededor de la hogera los diez, seis chicas y cuatro chicos, muchos litros de vino y queimada y una caja de sardinas; una guitarra y el heroe del grupo cantando a la luz del fuego. Calor en el alma, calor en el cuerpo, calor en las miradas que hacian prometer besos furtivos, caricias ardientes y una velada inolvidable. Alguien pregunto (creo que fui yo) ¿sabes Al Alba?. Y un coro de voces alcoholizadas por algo mas que la bebida entonamos la canción cogidos de la mano.

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son ésta
que hieren como amenazas
dicen qué sangra la luna
al filo de su guadaña.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimo
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba,
al alba, al alba.


Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba,
al alba, al alba.


Debio ser el alcohol; o quizas las feromonas, o posiblemente el embrujo del amor rápido, sin explicaciones, sin compromisos, sin otro deseo que dar y recibir amor, cariño, ternura...
... nos fuimos abrazando por parejas que ni existian unos minutos antes; hablamos de la eternidad, del amor, de la lujuria; bebimos y amamos sin control.

Terminamos bañandonos desnudos cerca del amanecer, viendo salir el sol entre tiritona y tiritona de frio.

A la mañana siguiente partimos, y no volvía ver a la mayoria de aquel grupo nunca mas.
A ella tampoco.

No lo sentí, no me alegré; entonces la vida corria demasiado deprisa para mi.


La verdad, nunca podré agradecerle a Aute aquel momento; pero recuerdos de este tipo, asociados a algunas de sus canciones, hacen que le perdone haber nacido en el mismo lugar que la Presley. ¿Como una misma tierra puede parir a dos personas tan diferentes?. No lo sé, pero es extrañamente habitual.

Aute. Gracias tio, te quiero.
Me has regalado alguno de mis mas queridos recuerdos, y seguramente ni te has enterado.





"Decir espera es un crimen,
decir mañana es igual que matar,
ayer?... de nada nos sirve...
las cicatrices no ayudan a andar"

1 Comments:

Blogger kellogsexe said...

a que bonito post, deberia de haber mas asi en toda la internet, de donde sacaste esa historia, esta muy padre

8:12 PM  

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