jueves, octubre 27, 2005

INVASIÓN

La vigilancia en la puerta del recinto era sólo la habitual; sin duda nadie podía prever otro ataque tan pronto, cuando sólo un mes antes lo atacantes habían sido rechazados de forma contundente y aparentemente definitiva. La lucha se había extendido por casi tres largas semanas, y a pesar de las grandes conquistas realizadas en ese tiempo, los atacantes habían sido finalmente exterminados sin compasión.
Ni un solo superviviente había conseguido salir vivo.
No había lugar para la misericordia, no se tomaban prisioneros.
Pero desde entonces la seguridad del recinto se había suavizado palpablemente, nadie podía imaginar siquiera que las defensas exteriores pudiesen verse asaltadas de nuevo. En cualquier caso habría que ser cauteloso para poder pasar a través de las puertas, la seguridad pasiva funcionaba fuese cual fuese el estado de animo en el recinto, no cesaba totalmente jamás; día y noche, verano o invierno, funcionaba sin cansarse.
Pero no era ni mucho menos insalvable.
La incursión del comando se desarrolló sin novedad, pasaron mezclados con el tráfico que se acumulaba a las horas punta y se reagruparon en el túnel principal del recinto.
Era un día de fiesta, una boda o algo por el estilo, así que el movimiento en todas las vías del recinto era muy superior al habitual; por todos lados se veían visitantes, algunos eran invitados de pleno derecho al evento; pero como en todas las grandes ocasiones, también se habían colado personajes de toda calaña que no habían sido invitados.
El comando siguió su camino por una de las vías principales, agazapados a corta distancia de otro grupo infiltrado; se les notaba a la legua que no eran gente de guerra, llamaban la atención con sus ropas sucias, su olor penetrante y su actitud grosera; era un grupo de vándalos, se limitaban a destrozar todo lo que encontraban a su paso, y fueron interceptados por diversas patrullas a lo largo del camino; su enorme número era su fuerza, y consiguieron poner en jaque a diversas patrullas de control antes de ser neutralizados y expulsados.
Justo esa era la pantalla que necesitaba el comando, que al amparo de esos alborotadores consiguieron llegar hasta las puertas del sistema de ventilación del recinto y entra al sistema.
Había una pequeña guardia en el interior, pero apenas pudo oponer resistencia ante la contundencia del ataque.
Cayeron antes de poder alertar al sistema.
Los diferentes comandos fueron llegando uno tras otro; la celebración que estaba teniendo lugar tenía el sistema defensivo del recinto prácticamente en jaque; el tráfico era tan intenso que los comandos entraron casi sin bajas; apenas si un par de los grupos habían sido detectados en la puerta y directamente eliminados. La práctica de no tomar prisioneros sirvió de protección a los demás comandos; y el sistema defensivo interpretó que se trataba de los habituales escarceos que se daban habitualmente; era demasiado pronto para otra invasión.
Pronto el sistema de ventilación estuvo lleno de los comandos infiltrados, y estos comenzaron a repartirse por el recinto a través de las conducciones del propio sistema. En Poco tiempo los comandos habían alcanzado los puntos principales del recinto, y estaban atacando todos los sistemas del recinto.
Se dio la voz de alarma, pero era tarde; todos habían participado de una u otra manera en los festejos, estaba cansados, agotados, y en muchos casos directamente dormidos.
El caos se extendió en poco tiempo a todo el recinto, gritos, carreras, enfrentamientos, muerte…
El sistema defensivo de la puerta se desmoronó desde dentro, golpeado por sorpresa, y el resto del ejercito pudo acceder al recinto en masa.
Un grito cortó el aire: “VICTORIA O MUERTE”.

Un estornudo atronó en medio de la oscuridad.
Una figura se reflejó en el espejo de la habitación;
ojos, garganta y nariz roja;
goteo nasal persistente, picor y carraspeo que acompañan a un gargajo rebelde, atrincherado en el fondo de la garganta;
ojeras;
el sonar de la música que bailé por horas en la boda de mi cuñado todavía atrona en mi cabeza;
ese monstruo de ahí enfrente debo ser yo mismo;
me duele la cabeza, y no es resaca (creo);
¡¡¡Dios mío!!! Gripe otra vez, ¿pero como?, si no hace ni un mes que me tiré tres semanas en la cama;
¿donde narices guardé el antigripal?;
con la suerte que tengo seguro que es la gripe del pollo;
¿y el antigripal de las narices?.

1 Comments:

Blogger CHICO VIEJO said...

Jajajajajajajaj

Muy bueno, Elias Thomson!

Debo decir que me he sentido completamente identificado, hace ya unas horas que estornudo con sospechosa continuidad. Me temo que también he sido invadido.

Si es la gripe del pollo, mejor que mejor. Así me quedo más tiempo en cama :-P

Un saludo!!

P.D. Esperemos que se recupere para las pruebas de aptitud de la NASAL, en caso de salir elegido.

11:38 PM  

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