martes, marzo 14, 2006

COLGADO BOCA A BAJO CON F., R., Y A.

Era una tarde de verano.
Estábamos serenos, lo recuerdo porque, aunque en aquella época solíamos excedernos en el consumo de “bebidas espirituosas”, aquella tarde todavía era temprano, incluso para nosotros.

Se que era verano, porque en el descampado que hay al lado de la casa de mi madre se había instalado, como cada año, toda la “alegre trouppe” de feriantes malencarados, perennemente enfadados con todo y todos; acompañados de sus obesas y siempre desgreñadas esposas; sus hijas vestidas como pequeñas prostitutitas de postal satírica; y los pequeños galopines que jamás habían probado los efectos del jabón en sus asquerosas caritas, y se dedicaron con verdadera pasión a desvalijar los kioskos y tiendas del barrio.
Creo recordar que nosotros éramos cuatro: F. todavía Soltero (siempre quise hacer la gilitonteria de las siglas, y fíjate, por fin alcanzo el nivel del Tomate de mis pesadillas mas aterradoramente brutales…) amante del Rock y melenas de pro; R. entonces un estudiante amante de una película a la que todos ridiculizábamos; A. otro estudiante por entonces; hoy convertido en el poderoso e influyente lider mediatico Red Stovall, y Yo, M. Elias Thomson, que aún no había comenzado mi periplo por la tierra sin sombras…
La feria olía como todas las ferias, con esa desagradable mezcla de algodón de azúcar, sudor, garrapiñada para el niño y la niña y la grasa que escurre de los rodamientos de las atracciones. Un verdadero placer para los sentidos al que se añade los dulces sonidos de las voces de los feriantes, empeñados en convencernos de que sin una chochona estamos destinados a la peor de las infelicidades.
Odio las fiestas de barrio.
Y sin embargo recuerdo aquella tarde de verano con verdadero cariño.
F., R., A., y Yo mismo, paseábamos distraídos por el “campo de la fiesta”, que rebosaba con cada pisada una mezcla de orina,lluvia, cerveza y demás licores alcohólicos. Estábamos eufóricos; no se si por la inhalación de los humos de todos los generadores eléctricos de los puestos y atracciones (peruanos, gitanos, payos, hippies y heviosos de medios pelo, mezclados en alegre comandilla como una gran familia... perdón... he ido a vomitar); o por el consumo de una extraña hierba seca que alguno de nosotros había añadido a un cigarrillo

Señor Juez, jamás he probado ningún tipo de estupidofacciente... era
hierba luisa.

Afortunadamente, aún faltaba tiempo para que la orquesta empezara a destrozar algunas de las canciones que siempre he amado (¿no seria posible sacar alguna ley sobre el tema?; no pido la pena de muerte, con que se arranquen algunas cuerdas vocales en la plaza mayor, creo que seria suficiente escarmiento a esa pandilla de terroristas musicales).
Ante nosotros, como salido de la nada, se levantó de pronto la atracción estelar de aquella pobre feria de barrio: el looping.


Era como una montaña rusa abortada en su cuarto mes de gestación, una pequeña recta, el looping que le daba nombre, y otros seis metros de recta final. La gracia consistía en que las vagonetas se paraban en mitad del looping, dejándote boca a bajo.
Penoso.
Entrañable.
No se que nos llevo a montarnos en aquella montaña rusa amputada, pero lo hicimos.
No se que nos llevo a cantar como posesos, pero también lo hicimos.
Escogimos una de Aute.
No podía ser de otra manera.
Mientras las niñas de vagón delantero se reían y liberaban, apretadas por el miedo, sus esfínteres urinarios acompañando la vomitona de una de sus compañeras (lo juro, vimos caer todo aquello ante nuestros atónitos ojos; y nos cercioramos cuando al finalizar la atracción una de ellas intentaba taparse, sin exito, un pantalos blanco que luicia una generosa marca liquida justo en su cullillo respingón); mientras a los del vagón de atrás se les caían de los bolsillos llaves y monedas imprudentemente amontonadas en los bolsillos; F., R., A .y M. cantabamos a coro con todas sus fuerzas:

Recuerdo bien
aquellos «cuatrocientos golpes» de Truffaut
y el travelling con el pequeño desertor,
Antoine Doinel,
playa a través,
buscando un mar que parecía más un paredón.
Y el happy-end
que la censura travestida en voz en off
sobrepusiera al pesimismo del autor,
nos hizo ver
que un mundo cruel
se salva con una homilía fuera del guión.

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.

Al fin llegó
el día tan temido más allá del mar,
previsto por los grises de Henri Decae;
cuánta razón
tuvo el censor,
Antoine Doinel murió en su «domicilio conyugal».
Pido perdón
por confundir el cine con la realidad,
no es fácil olvidar Cahiers du cinéma,
le Mac Mahon,
eso pasó,
son olas viejas con resacas de la nouvelle vague.

Nunca vi. la película, lo que demuestra a las claras hasta que punto soy un iletrado cinematográfico; no sabría explicar que narices es eso de la Nouvelle Vague; es mas, odio todo lo francés, por principios (no puedo olvidar los fusilamientos de mayo en Madrid, ni las tropelías de Jose Botellita, ni la traición gabacha en trafalgar, que me inflaman el alma en un grito atroz: AL MONTE y CHUCHILLO AL FRANCHUTE¡¡¡¡¡¡¡).

Pero canté como un poseso.

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.

Terminamos la noche cantando, una y otra vez, abrazados, en un karaoke de la ciudad, la canción que esa tarde nos había unido de forma entrañable.

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.

La imagen puede resultar patética, triste, ridícula…
…pero daría hasta la última gota de mi sangre por repetir aquel momento, para mi, inolvidable.

Dios te bendiga, amigo Aute, por saber poner música a los mejores momentos de mi vida.
¡Dios te bendiga!
A pesar de que seas un agnóstico confeso y convencido…
¡DIOS TE BENDIGA!

6 Comments:

Blogger Red Stovall said...

Dios, tengo presente aquel día como si hubiera ocurrido ayer. Lo milagroso del asunto es que entre tanta lluvia, nosotros hubiéramos salido ilesos.

Nunca canté con tantas fuerzas esa maravillosa canción.

Saludos.

2:00 PM  
Blogger Elias Thomson said...

lOS bUENOS TIEMPOS SIEMPRE SON BUENOS TIEMPOS AUNQUE HACE TIEMPO QUE YA NO SEAN.
CINE CINE CINE
MAS CINE POR FAVOR
QUE TODO EN LA VIDA ES CINE...

7:21 PM  
Anonymous VSancha said...

Que grande Doinel, que grande Los cuatrocientos golpes, que grande Aute.

9:22 PM  
Anonymous Gilraen said...

Teño claro todos os nomes, pero a R non sei...

12:09 AM  
Anonymous Darthz said...

Te he dejado el post en tu anterior escrito, el de vuelta, por si no lo veías.

Un abrazo.

12:09 AM  
Anonymous atopar said...

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10:30 PM  

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